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EL PAS, mircoles 27 de diciembre de 2000
CONGRESO DE LENGUAS MODERNAS EN WASHINGTON DC
Rcord de estudiantes de espaol en EE UU
Julio Ortega
El congreso del ao 2000 de la Asociacin de Lenguas Modernas (MLA) empieza
hoy en tres grandes hoteles de Washington DC, y ya una noticia inquieta en los
pasillos: segn un estudio de la asociacin, la lengua espaola no slo es, de
lejos, la primera preferencia entre los idiomas que se estudian en Estados Unidos,
sino que, entre 1995 y 1998, el incremento de su matrcula fue de un 8,3%, nmero
rcord que llega al 55% del total de estudiantes inscritos en clases de lenguas
extranjeras. Un efecto de esa preferencia fue el incremento del portugus en un
notable 6%, probablemente debido a los estudiantes que ya hablan espaol.
Al revs de lo que observaba Juan Cruz en su columna (EL PAIS, 22 de diciembre)
acerca del lento incremento de lectores en Espaa y Amrica Latina, el crecimiento
de los estudios del espaol en Estados Umdos significa tambin la multiplicacin
anual de lectores. Nuevos dilemas recorren los departamentos de espaol de las
universidades norteamericanas, ms all del habitual ruido de sables.
Ocurre que en los ltimos aos los que empiezan la universidad hablan ya espaol,
y hasta han ledo novelas y cuentos de Espaa y Amrica Latina en espaol y en
ingls. Los grandes agentes del cambio son los profesores que en los ltimos aos
del High School recetan a sus alumnos (de unos 16 aos de edad) cuentos
de Borges, piezas de Lorca, novelas de Unamuno y de Garca Mrquez, incluso Cien
aos de soledad. Por ello, estos estudiantes impondrn la reforma del tradicional
mtodo de la enseanza del espaol como segunda lengua. La literatura ser su
nuevo abecedario.
Por lo pronto, el espaol es una lengua cada vez menos extranjera. Y para los
estudiantes, la del viaje futuro, el semestre o ao que deben pasar en alguna
ciudad de habla espaola. Esta tribu del espaol reciente recorre ahora mismo
nuestras ciudades con candor aprendiz. Hasta los chicos que invaden Barcelona
para mejorar su espaol, lo logran a costa de un cataln mdico.
No es fcil, sin embargo, introducir ms literatura en la enseanza del espaol.
Sobran lectores pero faltan los libros. Los pases hispnicos tienen ms historia
que libros, ms arte que vdeos, ms cultura, en fin, que programas en la red.
Los libros de texto suelen ser convencionales y rgidos, y los panoramas de literatura,
anticuados y fastidiosos. Casi todos los profesores preparan paquetes de fotocopias,
luego del laborioso y costoso trmite de autorizacin. Pero muy pocos estn contentos
con los instrumentos a la mano. La red provee nuevas fuentes de lectura, aunque
usualmente demasiado filtradas y descontextualizadas.
En mi universidad, la coordinadora de espaol, Tori Smith me dice que no hay
texto suficiente ni mucho menos ideal. Los estudiantes del doctorado de literatura,
que dictan los cursos bsicos, se convierten en actores del subjuntivo, en tunos
extemporneos, y expertos en el cine de Cantinflas. Los estudiantes tienen a veces
la tarea de navegar El Pas Digital. Llegan a clase hablando marujatorres
En los cursos ms avanzados, mis colegas asignan los tomos de Ctedra Antonio
Carreo, el unnime Quijote de Rico.
Penguin es una de las casas anglosajonas ms alerta. En su serie espaola se
pueden ordenar libros de Garca Mrquez, Julio Cortzar y Rosario Castellanos
que costarn unos 14 dlares al estudiante, mientras que el mismo texto producido
en Espaa costar 25 dlares. Adems, es muy difcil obtener libros de pases
latinoamericanos; al importarlos, las libreras universitarias no pueden retornar
los sobrantes. El libro espaol tiene mucho camino que recorrer en este mercado
cada vez ms diverso en tendencias y preferencias.
Para un curso sobre El amor en espaol, que acabo de concluir, me vinieron
bien la antologa de poesa amorosa de Jos Mara Anson, El amor en los tiempos
del clera, de Garca Mrquez; Veinte poemas de amor, de Neruda; Aura,
de Fuentes; cuentos de Bryce Echenique y textos de la Mastretta. En este periodo
de intenso estudio del mundo emocional, el curso revis la historia cultural de
la pareja, sus modelos retricos, ritos de pasaje, drama y melodrama. Al final,
les pregunt a los estudiantes quines haban seguido algn curso sobre mujeres
escritoras, sexualidades o feminismos. Ninguno. Y alguien quisiera tomar uno
sobre escritoras en espaol? Nadie. Todos preferan el curso sobre Almodvar,
de mi colega Enric Bou.
Pasan as las teoras dominantes y los gustos militantes. Tambin gracias a
una literatura como la nuestra, que es anticannica por vocacin y relativista
por conviccin, y que desautoriza la voluntad de verdad de las agencias de lectura
nica.
Los libros en espaol estn ayudando a formar nuevos lectores en este pas,
ampliando sus visiones y filiaciones. Esta literatura, se dira, los mejora como
vecinos del mundo. Al final del Quijote o de Cien aos de soledad,
ya no son los mismos. Al comenzar mi curso sobre la ficcin de Gabriel Garca
Mrquez les pregunto quienes no han ledo Cien aos de soledad. Siempre
hay unos seis o siete nefitos entre los cincuenta iniciados. Qu suerte tienen,
les digo, no saben lo que les espera. Pero s lo saben, y sonren beatficos.
Julio Ortega es director del Proyecto Trans-Atlntico
en la Universidad de Brown.
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