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LA ORGANIZACIN EN ESTADOS UNIDOS
DE UN PROGRAMA ACADMICO EN EL EXTRANJERO:

Etapas, evaluacin
y preocupaciones

Enrique Ruiz-Fornells

No cabe duda de que el complemento necesario para un departamento de lenguas modernas de cualquier universidad es un programa acadmico en cada uno de los pases donde se hablan originalmente las lenguas que se ensean en aqul. El alumno se beneficiar de un perodo de tiempo en contacto directo con la materia a la que va a dedicar su carrera.

Con firmeza se ha insistido en Estados Unidos en que los estudiantes universitarios e incluso los de enseanza media y, particularmente, los de lenguas distintas del ingls, pasen una temporada en el extranjero como complemento de su educacin.

Aunque en el primer caso se encuentran algunos detractores de la idea en esta poca de la globalizacin, en el segundo existe lgica unanimidad, en especial para aquellos que vayan a dedicarse a la enseanza del idioma objeto de su estudio. No hace falta insistir en este punto que es innegable, natural y til desde cualquier aspecto que se considere.1

Desde ya el lejano ao de 1952 en que me traslad a Estados Unidos como becario del Instituto Internacional de Educacin y, ms tarde, cuando regres en 1961 como profesional para ensear nuestra lengua y literatura, he podido seguir paso a paso, en las dos orillas del Atlntico, el desarrollo de una corriente de intercambio cultural creciente. La firma del primer tratado de amistad entre Espaa y los Estados Unidos mediante el llamado Pacto de Madrid, precisamente en ese ao de 1952, marc el comienzo de lo que puede juzgarse como una fructfera actividad. Sin embargo, ya antes haban intervenido eficazmente por parte espaola diferentes instituciones que mencionar, corriendo el riesgo de olvidar algunas, como el antiguo Instituto de Cultura Hispnica, la Direccin General de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Fundacin March y el Consejo de Investigaciones Cientficas.

A travs de diferentes etapas y un gran esfuerzo por promover al mximo el intercambio cultural, ha sido posible presenciar la creacin del programa Fulbright en 1958 -hecho importante en las relaciones culturales-, los numerosos programas de verano iniciados por el Instituto de Cultura Hispnica en cooperacin con universidades estadounidenses en la Universidad Complutense de Madrid a partir de 1955, el desarrollo de los cursos para extranjeros en las universidades espaolas, la proliferacin de diversos programas de las universidades norteamericanas, el comienzo del Real Colegio Universitario en 1976, la aparicin y desaparicin de cursos, etc., todo ello en busca de proporcionar al alumno unos medios, una educacin para mejorar su instruccin en la lengua y la cultura hispnica.

En aquellos principios y hasta fechas recientes, la actividad privada era prcticamente inexistente y se reduca a los programas concentrados en el Instituto Internacional de Boston en Madrid o algunos otros como los del Instituto Internacional Sampere, tambin en Madrid.

Por otra parte, en el informe de Secussa Sourcebook. A guide for advisors of U.S. students planning and overseas experience, publicado por la National Association for Foreign Student Affairs en abril de 1975, se expone claramente que la ampliacin de estudios en la nacin cuyo idioma se ha escogido como profesin, ha sido costumbre de los alumnos estadounidenses desde los tiempos del gran hispanista George Ticknor (1791-1871) o del poeta Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882).

Idealmente, no puede haber duda de que el complemento necesario para un departamento de lenguas de cualquier universidad es un programa acadmico en cada uno de los pases donde se hablan originalmente las que en l se ensean. El alumno, aunque est muy bien preparado en teora, se beneficiar de un perodo de tiempo en contacto directo con la materia a que va a dedicar su carrera, permitindole practicarla y sumergirse a la vez en el propicio ambiente cultural2.

Tambin ha contribuido al auge de los cursos acadmicos en el extranjero la moda de estudiar en otro pas, ms o menos acentuada, coincidiendo con la bonanza econmica imperante en ese momento. En cualquier caso, es dato importante la estadstica recogida por el Instituto Internacional de Educacin en su publicacin, correspondiente a 1998, Open Doors, aparecida a ltimos del pasado ao. En ella se destaca el nmero de estudiantes de los Estados Unidos en el extranjero durante el curso 1997-1998, en que se muestra que ha pasado de 48.900 en la ltima dcada a 99.448 en 1998.3

En Europa, de acuerdo con la misma fuente, el incremento en esos aos ha sido del 4,8%, concretndose en 71.616. Europa, siendo todavia el lugar ms visitado, ha sufrido, no obstante, entre 1988 y 1998 una prdida del 18% en el nmero total de estudiantes mientras que Iberoamrica ha doblado las cifras, llegando al 15,3%. En Espaa aument el 8,7%, pasando de 8.135 en 1996 a 8.840 en 1998, es decir, un incremento muy interesante sobre todo si se compara con el nmero de los que estudiaban en nuestro pas en 1956 que escasamente llegaba a 211.4

Otro estudio de parecidas caractersticas, realizado por la Modern Language Association of America, aunque slo a nivel nacional y referente asimismo a 1998, que fue hecho pblico el pasado mes de noviembre,5 indica un aumento del 4,8% en la matrcula de las 153 lenguas extranjeras que se ensean en 2.763 instituciones y que asciende a un total de 1.193.830 alumnos. Estos porcentajes son prueba definitiva de que el 7,9% de los universitarios estn interesados en el conocimiento de otros idiomas y culturas. Es notable tambin que este aumento se acente en los Community Colleges, que del 3,6% en 1955 ascienden al 8,8% en 1998.

Los cuadros estadsticos correspondientes al informe indican que el espaol sigue siendo el idioma ms estudiado en los centros de enseanza de los Estados Unidos, con un crecimiento del 8,3%, representando el 55% de todos los alumnos matriculados en lenguas extranjeras. La estadstica ensea que entre los diferentes idiomas europeos el nuestro slo ha sido sobrepasado por el italiano, que alcanz el 12,6% aunque reflejando nicamente la inclinacin de 49.287 estudiantes. El francs, el alemn y el ruso descendieron el 3,1, 7,5 y 3,8 por ciento, respectivamente.

A la vista de estos datos, es innegable la consolidacin del espaol en los planes de estudio, hecho que, apoyado por 656.590 estudiantes matriculados en sus clases, se traduce en un crecimiento real de 50.304 alumnos en los tres ltimos aos.

Aparte de este favorable panorama, existen otras razones poderosas que lo justifican. En primer lugar, destaca la tradicin hispnica del mayor pas de Amrica del Norte, magnficamente recogida y concretada en el libro de Carlos Fernndez-Shaw, Presencia espaola en los Estados Unidos,6 que se cristaliza, entre otras muchas cosas, en que las grandes compaas industriales, las lineas areas, las telefnicas o los bancos, tengan en la actualidad accesos especiales en espaol para atender a los clientes hablantes de nuestra lengua.

Otras razones, aunque dirigidas a un pblico ms restringido de lectores, son las revistas libros, resultado de las investigaciones de los hispanistas de esa nacin, o, en un sentido ms amplio, tambin son los peridicos, los canales de radio o las estaciones de televisin en que el nico idioma que se emplea es el espaol. Finalmente, sin duda alguna, se debe a la seria labor de los profesores de los departamentos de estudios hispnicos, 2.763, de acuerdo con el informe de la Modern Language Association of America.7

El conjunto de todas estas razones, causas y estadsticas clarifica el panorama de la existencia de los programas acadmicos de los Estados Unidos en Espaa, Mxico y otras naciones del rea geogrfica del espaol y portugus y su porqu, sin olvidar, claro est, la razn bsica de su propsito expresada por el profesor Victor F. Leeber, S.J., de la Universidad de Fairfield: a program abroad should be to provide the participant with a unique experience inaccessible in the United States.8

Sin embargo, a pesar del sentir generalizado de las familias de que la educacin de sus hijos puede no quedar completa sin cierta clase de estudios fuera del pas, y la cuidadosa acogida preparada con todo detalle en Espaa, Mxico u otras naciones hispanoamericanas, iniciar un programa lejos del propio pas es complicado y, en ciertas ocasiones, dificil.

Los comienzos presentan siempre problemas y dudas de planteamiento y coordinacin que necesitan de una detallada preparacin. En esta etapa no se trata de decidir cuantos crditos conceder ni tampoco de si la enseanza del idioma debe prevalecer sobre la de la literatura. Es algo bsico y duradero, se trata de establecer las races del programa. El primer paso puede ser, por ejemplo, considerar si se puede competir con otros programas ya establecidos ofreciendo innovaciones que hagan atractiva la nueva iniciativa, si se dispone de la persona idnea para su montaje, organizacin y direccin. A estos pasos primerizos siguen otras consideraciones como la posible colaboracin con una institucin extranjera o si se prefiere trabajar independientemente, si la lengua y la literatura van a predominar o se van a incluir asignaturas referentes a otras especialidades como la economa, el arte o la historia, si los profesores van a ser nativos y contratados en el mismo pas donde se establezca el curso o van a proceder directamente de los Estados Unidos o de la propia universidad responsable de su organizacin, etc.

stos son puntos que hay que resolver antes de redactar el informe que el departamento habr de elevar al decano. No obstante, sobre todos estos detalles prevalecer la persona del director. Por lo general este cargo recaer en el profesor que por sus contactos e inters inicie y promueva el intento.

El director es la pieza clave de la materializacin y xito del proyecto en un noventa por ciento de los casos. El conocimiento que muestre del pas que se va a visitar, su comprensin de su cultura y de su gente, su capacidad de reaccin frente a situaciones imprevistas, su facilidad en el uso del idioma, y su diplomacia son condiciones esenciales que habrn de tenerse en cuenta para su nombramiento.

En estos supuestos, la responsabilidad absoluta ser del director. A su vez, la administracin del departamento y de la universidad le dejar las manos libres en todos los aspectos del programa menos la aprobacin final del presupuesto.

Su trabajo se dividir sustancialmente en tres etapas. Dos en su propia universidad o college y otra en Espaa, si sta es el pas escogido. El profesor James H. Abbott de la Universidad de Oklahoma afirma que, despus de conquistar la confianza y aprobacin de sus colegas, el futuro del curso depende de su trabajo y completa dedicacin9. Entre otras decisiones tendr que resolver:

1. Las materias y cursos que se deben impartir.

2. Si el curso ir dirigido a estudiantes de tercer ao de universidad, si incluir graduados, si ser slo para principiantes o si, teniendo en cuenta la matrcula, las clases se combinarn.

3. La manera de anunciar el programa en su propia institucin o fuera de ella.

4. Solicitar la necesaria ayuda administrativa, aunque no se reciba.

5. Los dormitorios y las aulas de clase.

6. El nmero mximo de crditos que pueden conseguirse en el programa, de acuerdo con la universidad y su departamento.

7. Resolver todos los detalles del viaje trasatlntico as como los de las excursiones.

8. Establecer los requisitos de admisin.

9. La posible asociacin con otra organizacin educativa en el pas que se visite.

10. La clase de profesorado de acuerdo con las asignaturas que se ofrezcan: elementales, conversacin, avan-
zadas, graduadas.

11. Las maneras de introducir a los estudiantes en la cultura fornea para que su estancia sea fructfera.

12. El lugar donde establecer el programa.

13. Los seguros mdicos y de viaje.

14. Los objetivos del programa a corto y a largo plazo.

15. La informacin, orientacin y consejos al grupo antes de la salida de los Estados Unidos.

16. Las reglas para mantener la disciplina y el orden debido, de acuerdo con las disposiciones acadmicas.

17. Si el grupo es numeroso, calcular si necesitar la ayuda de un asistente o subdirector.

Estos diecisiete puntos pueden no ser los nicos y algunos pueden desdoblarse, pero todos ellos requieren un estudio en detalle para evitar sorpresas una vez que el programa est en operacion.

Terminada esta etapa, el director tendr su primer dolor de cabeza, quiz su primera preocupacin: la elaboracin del presupuesto. De repente, descubrir que ni su departamento, ni el decanato, ni siquiera la universidad, tienen fondos para esta clase de actividades y que todos los gastos tienen que calcularse en funcin de los ingresos, incluido, en ocasiones, su sueldo, viaje y estancia. Su perplejidad aumentar, al descubrir que la administracin central, le exige preparar un presupuesto en octubre para un programa que, por ejemplo, tendr lugar en el mes de julio siguiente. Esta perplejidad crecer, como observa la profesora Susan Cass Griswold de la Universidad de Indiana en su artculo, "The Director: Administrator, Interpreter, Counselor, Watchdog?"10, cuando se le indique la conveniencia de dejar un remanente para atender los gastos en el futuro. Por otra parte, tendr que tener en cuenta que el coste por alumno no puede ser superior al de otros programas similares, y en el propio departamento es conveniente mantenerlo en trminos muy moderados para atraer al curso un nmero suficiente de participantes que lo hagan viable.

El nmero de estudiantes ser otra de sus preocupaciones. El programa necesitar una cantidad mnima para poder satisfacer las facturas en aumento diario. Las familias abonarn la mayora de los gastos y, sin embargo, siempre surgir el buen alumno motivado hasta el extremo de pedir un prstamo para poder hacer el viaje. Esta clase de estudiantes, por sus condiciones especiales, requieren mayor atencin. Por ltimo, algunas familias exigen una larga entrevista con el director. Todo ello puede retrasar el calendario previsto con la inevitable incidencia en la contratacin de profesores por no saber las clases que se materializarn.

Asimismo, importante ser el lugar donde asentar el programa. El profesor Araluce-Cuenca de la Universidad de Southern California, considera tres posibilidades: una gran ciudad, una capital de provincias y la playa o la montaa11. En cada sitio las condiciones de toda ndole sern diferentes, y la decisin del director quedar aprobada o no de acuerdo con la psicologa del grupo al hacer la evaluacin final.

Finalmente, adoptadas todas las decisiones necesarias y concertado el transporte con una compaa area, el director se convertir, adems de en administrador, en el lazo entre dos culturas y en el recurso para la solucin de las dudas de los estudiantes en cuanto a su asentamiento, adaptacin a los nuevos estudios y, en general, al nuevo pas.

Asumiendo que el programa se desarrolle con normalidad, el director, a su vuelta, tendr que preparar los oportunos informes, rendicin de cuentas, entrega de notas en la administracin central, supervisar que los crditos corresponden a las condiciones acordadas, etc. De especial importancia para l o ella, sern las evaluaciones de los alumnos que versarn sobre su competencia, personalidad, preparacin, atencin a los participantes y diplomacia. Las evaluaciones constituirn un factor importante para su continuidad en el puesto. Otra evaluacin a la que el programa puede ser sometido en su conjunto es, por ejemplo, la que la American Association of Teachers of Spanish and Portuguese (AATSP) organiz durante 1973 y 1974 en que 156 programas fueron evaluados en 95 localidades de Espaa y Mxico por varios equipos y desde diversos ngulos. Cada programa fue observado por dos evaluadores en fechas diferentes, manteniendo entrevistas con el director, profesores, personal administrativo, y estudiantes, e informndose sobre las clases, bibliotecas, dormitorios, exmenes etc. El resultado de sus informes fue publicado en Hispania en 1974 y 1975. En ellos no se hizo referencia ms que a las caractersticas y peculiaridades de cada grupo. Hoy la AATSP est considerando realizar una nueva evaluacin con carcter voluntario con ms o menos los mismos principios que en 1973 y 1974. El resultado final de la que se llev a cabo en esas fechas fue, en realidad, una lista orientadora de estudios hispnicos, tanto de instituciones de los Estados Unidos, como de las extranjeras que lo solicitaron.

Por ltimo, el factor final que se ha de considerar es el estudiante. Para la profesora Griswold, el estudiante es la parte ms importante de un programa en el extranjero. Su admisin est sometida al escrutinio del director y de la administracin. Le gua el espritu de ver plasmado en la realidad lo que ha ledo en los libros, lo que ha visto en las diapositivas o pelculas proyectadas en clase. Todo ello crea una especie de sueo de vivir otra experiencia basada en lo aprendido, de contrastar y evaluar sus conocimientos del idioma despus de varios aos de aprendizaje. De ah que la institucin receptora debe esforzarse en que el alumno vuelva a casa con una idea clara de lo hispnico despus de su experiencia personal. Sus opiniones tambin deben ser escuchadas por el director y los profesores. Hoy en da parece que la tendencia es contraria al aislacionismo, y su preferencia consiste en compartir las aulas con alumnos nativos o de otras nacionalidades, evitando estar en clase slo para "americanos".12

En definitiva, la iniciacin de un programa acadmico de una institucin de los Estados Unidos en otra nacin, sea europea o de cualquier otro continente, est sujeta a una serie de factores que no resultan, en ocasiones, de fcil coordinacin. Como se ha indicado, el director, las asignaturas, el acoplamiento de stas al currculum regular que siga el estudiante, el viaje, la economa, las residencias, las excursiones, los exmenes, las notas, los crditos, el profesorado, los seguros, los colegas, el decano, el reclutamiento, las familias, etc., son detalles que han de ser considerados cuidadosamente y que requieren paciencia, perseverancia y una gran dosis de diplomacia.

Desde el otro lado del Atlntico, es decir, desde Espaa, no se ha hecho mucho. En realidad ha sido la universidad americana la que ha buscado el contacto con su homloga hispnica, posando en su seno un programa cerrado. Hasta hace pocos aos esa ha sido la tnica que se ha seguido. Sin embargo, la institucin privada en Espaa surge con pujanza en la pasada dcada y ofrece, creo, una abertura, una flexibilidad y unas posibilidades que la pblica, por su estructura, al igual que la de los Estados Unidos, no tiene. Sus xitos son notables. Sera, quiz, conveniente que su presencia fuera ms acusada en el mundo acadmico de Amrica del Norte. Con probabilidad, la manera de encontrar un cauce para esa presencia por ambas partes, entre el director de un nuevo programa y el lugar de su base en Espaa, puede hacerse a travs de mltiples manifestaciones. El contacto personal parece el indicado en cualquiera de los dos pases.

Tambin mediante reuniones de trabajo, correspondencia o actos sociales. La asistencia a las conferencias anuales de las asociaciones acadmicas como las de la AATSP, MLA y muchas otras, puede resultar interesante por la nutrida representacin de maestros y profesores que asisten a ellas para leer sus trabajos o, simplemente, para buscar empleo. La invitacin al posible director o a sus colegas a leer el resultado de sus investigaciones e incluso como profesor visitante, puede ser eficaz para lograr ese mutuo acercamiento. Los anuncios en revistas especializadas y las visitas a los centros posiblemente interesados en la iniciacin de esta clase de programas, puede contribuir y conducir a que el estudiante norteamericano que siga los estudios hispnicos, tenga una imagen directa, verdadera y, especialmente, real, de lo que estudia.

Todo este mundo acadmico, descrito aqu con brevedad, de la enseanza de las disciplinas hispnicas en el exterior, organizado y dirigido desde los Estados Unidos para sus alumnos en colaboracin con Espaa, rebasa en la actualidad el lmite de las instituciones. Ha dado paso a conferencias, seminarios, congresos, asociaciones de toda clase y publicaciones que, al unirse, forman un conglomerado que tiende, como ocurre hoy en muchas otras actividades de nuestra sociedad, a una globalizacin cuyo fin no ser el movimiento de capitales, sino el de las culturas y el de los idiomas.

Notas

1 Se reflejan en este trabajo algunos de los puntos de vista recogidos en los artculos que publiqu en HISPANIA en 1977 Y 1983, respectivamente, "Algunas observaciones sobre la enseanza del espaol en el extranjero" y "Study in Spain and the Problem of Credit Transfer".

2 RUIZ-FORNELLS, CYNTHIA y ENRIQUE, The United States and the Spanish world. Sociedad General Espaola de Librera, S.A., Madrid 1979. Introduccin pgs. 11-17.

3 LEVINSON, ARLENE, "Survey Shows more American Collegians are Studying Abroad". Tuscaloosa News, 6 de diciembre de 1999.

4 DAVIS, TODD M. (ed.), Open Doors. Report on International Education Exchange. Institute of International Education. Nueva York, 1999.

5 FRANKLIN, PHILLIS (ed.), The MLA Newsletter. Vol. 31, Nm. 4. Nueva York. Invierno 1999.

6 FERNNDEZ-SHAW, CARLOS, Presencia espaola en los Estados Unidos. Ediciones Cultura Hispnica, Madrid 1972.

7 FRANKLIN, PHILLIS (ed.), o.c..

8 RUIZ-FORNELLS, CYNTHIA y ENRIQUE, o.c., pg. 197

9 Ibid., pg. 19.

10 Ibid., pg.143.

11 Ibid., pg.25

12 LINK. College Television Network Publication. Noviembre-Diciembre, 1999, pgs. 24 y 27.

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