Pgina principal
El espaol en el mundo
Envenos sus sugerencias o comentarios Correo   Mapa de este sitio web Mapa  Otros sitios de inters relacionados con la difusin del espaol en el mundo Enlaces Foros de discusin relacionados con la enseanza del espaol en el mundo Foros 
Suscrbase  a Cuadernos Cervantes
·Secciones
Principal
Editorial
E/LE
Reseñas
Agenda
Revista de Prensa
Multimedia
Buscar en
Cuadernos Cervantes:
·Sumario
Spanglish escrito en USA. Un ejemplo, la revista LATINA

Didáctica de la cultura en el aula de E/LE en Camerún


Spanglish:
Conversaciones en torno al spanglish


El concepto de locura en el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y en Hamlet

Máquina de clasificar palabras. Una propuesta didáctica

Un listado de las sílabas del español

El error en el proceso de aprendizaje
Español para árabes
multilingües y multiculturales

·Lo último...
Instituto de Verbología Hispánica
·Utilidades
Sugerencias  
Suscripciones  
Nº atrasados  
Edición impresa  
Sólo suscriptores  
Alertas  
Archivo  
  Ver próximo número
  de Cuadernos Cervantes...
·Otros sitios
elespañolenelmundo
elespañolenlared
clubdeespañol
Diccionarios Web
·Lingüística Contrastiva

Bosquejo de errores frecuentes en la enseanza de espaol a arabfonos

"Cuando entro en una escuela y veo una multitud de nios sucios y harapientos, pero que me miran con sus ojos lmpidos y muchas veces angelicales, me domina una impresin de inquietud y terror, como si estuviera viendo seres que se ahogan."

Laurence Durrell, El Cuarteto de Alejandra

Marta Amador Lpez / Javier M. Rodrguez*

Quizs para la mayora de los que lean esta reflexin, la cita elegida para abrirla no parezca la ms apropiada, e incluso la tilden de desacertada o tangencial. Traer a colacin las palabras del narrador de Justine -por otra parte, tambin profesor- para intentar ofrecer un bosquejo de las errores ms comunes detectados en la enseanza del espaol como lengua extranjera en el mundo rabe, aparece ms como una frivolidad que como una vereda llana. Sin embargo, al abrigo de esta frondosa selva que es la difusin del espaol en el mundo -no debemos olvidar que este debe ser, en primer lugar, el objetivo de nuestro trabajo docente-, la adaptacin del profesor y su grado de relacin/conocimiento no slo del medio y los mtodos que han de utilizarse, sino tambin de la cultura en la que desarrolla su actividad profesional, as como la forma de tratar y ver al alumno, son factores clave para conseguir un resultado final productivo y evitar un sinfn de errores, gran parte de los cuales nacen del simple defecto de no adaptar los métodos didcticos a las necesidades y el entorno en el que se trabaja. Cuando ms desde abajo entremos en materia, observaremos la simpleza de algunos de los obstculos ms frecuentes, tanto a nivel fnico, como gramatical o de competencia lingstica; antes, sin embargo, es necesario resaltar un aspecto que se nos antoja fundamental y al que las editoriales -y los docentes- no parecen dedicar apenas esfuerzos investigadores: hasta la fecha, carecemos de un buen mtodo definido, pensado ex profeso para la enseanza del espaol en los pases rabes -o al menos las instituciones que ejercen su actividad en Oriente Medio, segn nuestra experiencia personal, no los han adoptado-, lo que no slo nos coloca en situacin de desventaja frente a otras lenguas con ms aos de presencia en la regin -y que ya no poseen la actual pujanza del espaol-, sino que nos impide ofrecer una enseanza competente al no orientarnos ni aconsejarnos como salvar ciertas barreras.

Creemos necesario, asimismo, desterrar ciertos mitos y fantasmas que acompaan, desde hace aos, la labor de los docentes expatriados en estas latitudes; dice un tradicional axioma muy extendido entre los profesores de espaol en el mundo rabe, que el alumno arabfono tiene una especial capacidad para captar y grabar los sonidos, un "odo muy musical" que le permite progresar con ms rpidez en las disciplina oral y auditiva que en la lectora y la escrita. Es demasiado frecuente encontrar estudiantes que entienden y se hacen enten-der con gran fluidez en espaol, pero que no son capaces de comprender suficientemente una lectura y menos an escribir un resumen o crear un texto propio. Esta caracterstica -por lo dems bastante habitual en todo tipo de alumnos, pero que, como veremos en el siguiente prrafo, se debe aqu ms a un factor cultural que a una especial capacidad fsica-, ha llevado a muchos docentes a la idea errnea de que la enseanza del espaol en el mundo rabe ha de centrarse fundamentalmente en el ejercicio de estas disciplinas como principio para asegurar el xito del aprendizaje. De acuerdo con esta teora, en el "aula rabe" priman los ejercicios de comprensin auditiva y oral, colocando en un segundo plano la lectura y la escritura, factor que, a nuestra manera de ver, deja el aprendizaje cojo.

Al entrar en un aula de espaol en cualquier centro de la mal denominada arabidad, y una vez repuesto del impacto que suponen esos rostros que nos miran con sus ojos lmpidos y muchas veces angelicales, el profesor debe comenzar su labor consciente del abismo lingstico que existe entre la lengua rabe y la espaola. Esta aparente obviedad debe ser, sin embargo, subrayada, ya que uno ms de aquellos mitos desechables dice que la cantidad de vocablos asimilados por el espaol del rabe -se calculan en algo ms de nueve mil- acerca lenguas bipolares. Se nos antoja necesario, por tanto, introducir ciertos conceptos y conocimientos fundamentales en cuanto a la lengua materna de los alumnos arabfonos.

Debe quedar claro que no existe una lengua rabe hablada que est unificada como el espaol o el ingls, en los que la riqueza de las variantes geogrficas no imposibilitan, en ningn caso, la comprensin entre hablantes de las regiones ms remotas. En rabe, sin embargo, nos encontramos ante una situacin de diglosia, en la que los diversos dialectos rabes coinciden con una lengua clsica o culta -fusha- que posee un carcter sagrado para los musulmanes -fue con la que Al dict el Corn a Mahoma a travs del arcngel Gabriel- hecho que ha motivado su fosilizacin a travs de los siglos al sacralizar unos conceptos gramaticales, fnicos y lxicos fijados aproximadamente en el siglo X por una serie de eruditos. Esta lengua es con la que todos los musulmanes -que constituyen la mayor parte de la poblacin arabfona-, aprenden a leer y a escribir. El Corn, y en especial su armnica salmodia, es la base del aprendizaje de un porcentaje muy alto de aqullos; el mtodo es puramente memorstico, cimentado en la repeticin de un ritmo especial, lo que obliga al alumno a ejercitar el odo y la iteracin de sonidos, disponindolo a un aprendizaje de este tipo durante su formacin posterior.

Pero en los hogares y las calles, cada regin ha ido desarrollando, sin embargo, dialectos propios nacidos de esta lengua madre, a la que han impregnando de caractersticas locales y terminos extranjeros. Sirva el ejemplo de Marruecos, donde se habla el dariya en las ciudades, dialectos rifeos en el norte y las lenguas bereberes en las zonas montaosas. Dicha disparidad hace que un campesino del Atlas marroqu difcilmente pueda entenderse con un campesino del alto Egipto.

Queda, para los estratos ms culturizados de la sociedad, la posibilidad de recurrir, no obstante, al denominado rabe estndar, utilizado con cierta profusin en todos los medios de comunicacin, y en la actividad poltica y acadmica; una mezcla de la lengua culta -fusha-, neologismos, cultismos y los propios dialectos suavizados. stos varan desde los ms alejados de la lengua origen, en especial los magrebes, a los ms cercanos, como son algunos de los orientales. Huelga decir que la simplificacin del arcaicismo clsico en todos los niveles lingsticos es el rasgo caracterstico de todos ellos.

Aspecto Fnico

Una de las principales dificultades de los arabfonos es la discriminacin de los fonemas voclicos /e/-/i/, y /o/-/u/, estos dos ltimos en menor medida. En rabe clsico hay seis vocales, tres largas (a, i, u) que actan tambin como semiconsonates, y tres cortas (a, i,u); es comn que en la mayora de los pases rabes la /i/ se abra y tienda a pronunciarse como fonema cercano a /e/, lo que dificulta que el hablante rabe llegue a escucharlos como dos fonemas diferenciados, lo que se traducir en su confusin constante tanto al pronunciar como al escribir. La solucin pasa por una insitencia casi patolgica y por reiterados ejercicios de discriminacin voclica, sobre todo en niveles iniciales. En el caso de los diptongos integrados por estas vocales, la dificultad se multiplica, ya que son inexistentes en las lenguas rabes.

Un problema semejante ocurre con los fonemas /p/ implosivo y /b/ bilabial, que se asimilan, puesto que su nica diferencia radica en el rasgo sonoro/sordo, careciendo el alfabeto rabe, adems, del sonido /p/. Un ejercicio muy positivo es la pronunciacion de estos dos fonemas con una bolita de papel frente a la boca que el alumno sujeta con su mano, cayendo sta al suelo cuando se pronuncie /p/.

Tambien por influencia del francs o el ingls -lenguas que, en un tanto por ciento muy elevado, preceden al espaol como segunda lengua en el aprendizaje de los arabfonos-, los alumnos tienden, en ocasiones, a pronunciar la /v/ vibrante, lo que hace recomendable enfatizar la igualdad fontica en espaol.

Por ltimo, se constata una cierta dificultad en la produccin del fonema fricativo sordo interdental //; aunque existe en rabe clsico, su uso, en la actualidad, es muy restringido al haberse convertido en /t/ en la mayora de los dialectos. Este no significa, en s, un problema de comunicacin -la mayora de los hispanohablantes no lo pronuncian-, aunque los castellanos hagamos cierto hincapi en ello; el problema es mayor cuando la confusion afecta a la produccin de los fonemas /s/ y //, y a los vocablos que contienen doble ce. En todos los casos, el ejercicio que ofrece mejores resultados es el dictado, donde el alumno fija estos sonidos a travs de la escritura.

Aspecto Morfolgico

Quizs sea en este campo donde nos encontramos con mayores diferencias entre ambas lenguas, y donde los errores aparecen multiplicados.
La proverbial dificultad que encuentran todos los alumnos con los verbos ser y estar, se extrema entre los arabfonos porque, aunque en rabe clsico tiene un verbo semejante al to be ingls -verbo kana-, su uso est ciertamente restringido en la lengua hablada, en la que se suprime para hablar en presente en la mayora de los casos. As, es habitual encontrar alumnos que simplemente no lo usan en espaol -*Yo contenta-, y alumnos que extreman su uso hasta colocarlo junto a otro verbo -*Yo soy estudio en la escuela espaol-. En el ltimo caso el error nace, adems, de que la citada estructura es un calco exacto de su estructura rabe.

El alumno arabfono tropieza en los usos del pretrito espaol no slo por una cuestin formal de los tiempos, sino tambin porque la idea rabe de entender el pasado es muy diferente a la nuestra; para ellos, el pasado es un tiempo perfecto y redondo, marcado por una nica conjugacion, y en el que, en ocasiones, particulas auxiliares permiten el uso del pretrito perfecto simple y el pluscuamperfecto. Ante esta situacin, encuentran enormes dificultades para diferenciar el uso del pretrito imperfecto y el indefinido.

Similar es la concepcin de nuestro subjuntivo, demasiado amplia en comparacin del limitado uso que tiene entre los arabfonos. Especial atencin requiere hacer comprender la distincin entre el uso del presente de subjuntivo y del presente de indicativo en frases que marcan deseo, as como el uso imperfecto del subjuntivo en las hiptesis no realizables.

Aspecto Sintctico

El aspecto sintctico conlleva graves dificultades debido a la falta de similitud en el anlisis de las oraciones entre las dos lenguas. Baste mencionar por ejemplo la concepcin que tiene la gramtica rabe de la estructura nominal. Aunque lo ms usual es utilizar estructuras verbales que son las que comienzan por un verbo. En todo caso es un tema lo sufientemente complicado y profundo como para ser tratado con rigor en esta descripcin superficial.

La principal dificultad aparece, sin embargo, en el uso de las preposiciones, especialmente rduas en lengua rabe. A los arabfonos les resulta muy complicado elegir la preposicin correcta, ya que en su lengua una sola preposicin tiene muchos significados; sirva como ejemplo bi que se utiliza frecuentemente como en (lugar, tiempo, transporte), con (compaa, modo, mezcla), junto a, en medio, por (pasiva, precio), a (cantidad, consecutivo), de (tiempo), y entre (situacin), etc. La diferencia entre por y para, precisa de numerosos ejercicios en todos los niveles para que el nuevo hablante rabe de espaol logre un uso correcto de estas preposiciones.

Por ltimo, se detectan numerosos errores en el uso de verbos preposicionales del tipo advertir de o cerciorarse de, en los que la omisin de la preposicin vara completamente el significado del verbo. Un fallo que, en muchas ocasiones, viene originado por el manejo exclusivo de las gramticas normativas que hacen los profesores rabes, en cuyas manos est un alto porcentaje de la enseanza del espaol, y que carecen de una formacin actualizada.

Aspecto Lxico

La mayor parte de los errores registrados en este plano se producen por una confusin del gnero de los nombres, muchos de los cuales son masculinos en espaol pero femeninos en rabe, y viceversa. Vocablos fundamentales como sol (al-sahms), luna (al-qamar), coche (el-arabeya), problema (el-mushkila), rbol (el-shayara), camino (el-tariq), fuego (el-nar), viento (el-rih), el estado o condicin (el-hal) tienen gnero opuesto en rabe y espaol. Similar ocurre en el plural, donde aparece un opcin de nmero caracterstica del rabe y que en espaol no se concibe: el dual, que aplica para sealar cualquier par de objetos, -dos mesas, dos sillas, dos hombres-, pero sobre todo, en las partes del cuerpo, que las hace adems femeninas, como pie (el-reyel) u ojo (al-ain).

Para concluir, un tema olvidado, pero especialmente delicado, es el aprendizaje de una correcta caligrafa. Aunque muchos de los alumnos aprenden otra lengua latina antes que el espaol, y por tanto llegan familiarizados con nuestras letras, son muchos los que tienen una caligrafa deficiente, fruto de la poca importancia que se le otorga a los dictados y las composiciones.

En este sentido, adems, influye la peculiar forma de escritura del rabe, donde el trazo de las letras vara segn su posicin dentro de la palabra o si se escribe de forma aislada. Adems, el rabe carece de maysculas y minsculas, por lo cual su diferencia les es completamente extraa; resulta habitual encontrar maysculas a mitad de palabra, y cierta dislexia entre la d y la b, y la p y la b.

Los acentos grficos son un caballo de batalla que apenas se acomete en el aula, y adolece de los mismos defectos que el resto de los item que integran la disciplina escrita. Apenas se incide en la naturaleza de la slaba en espaol -en muchas ocasiones directamente se omite, al considerar, errneamente que es un concepto que el alumno ya tiene-; el profesor debe insistir en su importancia, y ser consciente de que el alumno rabe considera el acento grfico como las vocales breves rabes, que se marcan con un signo parecido, pero que slo en restringidas ocasiones aparecen escritas.

Un error muy habitual que se refleja en el aula de espaol, procede del incorrecto uso que se hace en la prensa inglesa editada en el mundo rabe de los guiones que separan las slabas a final de lnea.

Finalmente, los signos de puntuacin deben ser trabajados, igualmente, con profusin, ya que su uso es muy diferente en rabe, lengua en la que la colocacin de muchos signos contina siendo aleatoria. Realmente, su utilizacin no se extendi hasta bien entrado el siglo XIX, cuando, por influencia de la colonizacin inglesa y francesa, y por la aparicin de los primeros peridicos, se generaliz su uso.

* Marta Amador López. Universidad Ain Shams de El Cairo. Ha colaborado con el Instituto Cervantes en El Cairo.
Javier M. Rodríguez. Licenciado en Semíticas por las universidades Complutense y de Salamanca. Ha colaborado con el Instituto Cervantes en El Cairo

 

.

{numero}
 
Volver arriba

[Página principal] [Reseñas] [Multimedia] [E/LE] [Editorial] [Sugerencias] [Agenda] [Revista de Prensa] [Foros]
¿Quiénes somos? - Correo Revista

©  2000-2007 Ediciones Luis Revenga
Cuadernos Cervantes

        Cuadernos Cervantes es una publicación de ELR Ediciones en colaboración
con la Federación Internacional de Asociaciones de Profesores de Español
©  2000-2007 Ediciones Luis Revenga
Travesía de Andrés Mellado, 9.   28015-Madrid   ESPAÑA
Tel. (+34) 91 543 46 46. Fax. (+34) 91 543 47 06